| HISTORIA DEL COLEGIO
DIVINO SALVADOR MADRE
BATHILDE FEDER
La
historia de nuestra Provincia tuvo su eje en la figura prominente
de la M. Bathilde Feder escogida por Dios para realizar proezas.
Gracias a su fe inquebrantable fue posible el avance acelerado
y efectivo de esta viña del Señor.
Ella, como todas las pioneras de la Congregación, era
Alemana: Nació el 30 de abril de 1884. Ingresó
a la comunidad el 2 de febrero de 1913. Recibió su
formación inicial en Merano, Italia, en donde profesó
el 10 de julio de 1914. Pasó a Roma y muy pronto fue
enviada, con otras compañeras, a la Provincia Norteamericana.
Viajaron por barco cuando ya había comenzado la Primera
Guerra Mundial. Más tarde, otras tres hermanas suyas
también se hicieron Salvatorianas e igualmente enviadas
a Estados Unidos.
Terminó
allí su formación y prestó sus servicios
en la rama de la educación. Debido a varias operaciones
en la garganta su voz se debilitó y esto le ocasionó
mucho sufrimiento. Para descansar un poco de la enseñanza
tomó un curso de arte con las Hermanas del Notre Dame.
En 1925,
fue encargada de la organización y dirección
del Colegio Parroquial de la Parroquia Madre del Buen Consejo,
en Wisconsin, el cual en pocos años recibió
la aprobación eclesiástica y civil.
Cuando
el espíritu misionero del a Congregación buscó
un nuevo campo apostólico, quiso el Señor fijarse
en ella y en 1950 fue designada para venir a Colombia. Lo
que la provincia e y tiene lo debe en gran parte a su inteligencia
e intrepidez. Con visión futurista fundó y dirigió
el Colegio Divino Salvador en Bogotá el cual llegó
a figurar entre los más prestigiosos. Cuando por la
afluencia de las alumnas, el colegio se hizo pequeño,
compró un amplio y hermoso lote llamado Nueva Bretaña,
en las colinas de Suba, en donde bajo su dirección
y empuje, se levantó, en corto tiempo, un elegante,
espacioso y funcional edificio para el Colegio Divino Salvador,
cuya vista el oriente, domina parte de la bellísima
sabana de Bogotá.
La Madre
Bathilde, por su don excepcional de gentes, supo enfrentar
con valentía infinidad de penurias de orden económico
sacando adelante, con sorprendente éxito, la fundación
a ella encomendada.
Dios puso
en ella el carisma vocacional y fue durante su vida el instrumento
para que muchas jóvenes siguieran al Divino Salvador.
Bajo el
peso de los años, la buena Madres continuó siendo
el símbolo de la fidelidad Salvatoriana. Siempre amable
oraba y sonreía con la serenidad del anciano que se
siente amado por sus Hermanas y por todos aquellos que disfrutaron
de su amistad y de sus clases de inglés, especialmente
los Padres y estudiantes Redentoristas y algunas exalumnas,
Murió cuando le faltaban 20 días para cumplir
los 92 años, el 10 de abril de 1986, en la comunidad
de Suba en donde vivió feliz durante los últimos
18 años de su vida. Allí en la capilla del Colegio
fueron velados sus despojos mortales y recibió el último
homenaje de las alumnas, profesores e innumerables amigos
quienes acompañaron la comunidad a la iglesia del Divino
Salvador durante las exequias y después al Cementerio
Central, su última morada.
MADRE
OTTILIA HAECKEL
Nació
en Alemania el 20 de octubre de 1892. Recibió su formación
religiosa en Merano. Italia y pasó luego a la Provincia
Americana en donde llegó a ocupar el cargo de Superiora
Provincial por 12 años.
Se destacó por su gran espíritu emprendedor
en el desarrollo material pero, especialmente, en la formación
espiritual de las hermanas. Estando en este cargo, en 1947
candidatizó a la M. Bathilde Feder como fundadora para
Colombia. Cuando en 1950, ya estaban listos los preparativos
para la nueva misión, la M. Ottilia se hallaba hospitalizada
debido a serios quebrantos de salud. Fue entonces cuando la
M. Bathilde fue a visitarla a West Bend y sin reparar en su
debilidad le pidió que viniera a Colombia. Al escuchar
este increíble llamado del Señor, dejó
su lecho y se alistó para viajar.
Fue el
brazo derecho de la M. Bathilde. De 1961 a 1967 fue Superiora
Provincial en Colombia. Trabajó incansablemente. Fue
formadora durante 15 años. Como tal se esforzó
por preparar mujeres fuertes en la vida espiritual y para
el apostolado. Como superiora fue la madre bondadosa, inteligente
y previsiva, dotes que aseguraron el futuro de la Provincia.
Desde 1953, vivió en la casa de formación en
Chía, la cual había convertido en un verdadero
paraíso y en el sitio de convergencia de todas las
Hermanas de la Provincia que por ella se sentían acogidas
con maternal cariño. Murió a la edad de 78 años,
el 15 de julio de 1970, en la casa de Chía, a consecuencia
de un cáncer que la tuvo padeciendo durante 9 meses.
Su deceso
ocasionó gran dolor en todas las Hermanas, no solo
por haber sido Superiora y Formadora de la mayoría
de ellas sino porque fue el primer miembro de la Provincia
que partió a la casa del Padre.
HERMANA SEBATIAN VOGELSANG
Nació
el 6 de Octubre de 1990 en West Bend, Estados Unidos.
Ingresó a la Congregación el 15 de enero de
1922. Después de terminar sus estudios fue asignada
a la enseñanza. De 1935 a 1953 fue Maestra de Novicias,
formadora de la generación que llevó a la Provincia
Norteamericana a la cúspide de su desarrollo. El 18
de Enero de 1954 fue trasladada a Colombia. Aquí desplegó
con gran energía y pericia su abanico de aptitudes
en todos los campos en que se desenvolvía la naciente
fundación: Profesora de Inglés en el Colegio
Divino Salvador, Superiora de las casas de Nueva Bretaña
y Chía, hortelana, jardinera, en la cocina, en la capilla,
en la administración, siempre enseñando a todas
las novatas el arte de vivir la vida Salvatoriana conforme
al carisma legado por nuestro fundador y vivido en fidelidad
por la M. María. En todo momento fue una inspiración
y un incentivo en nuestro caminar en pos del Divino Salvador.
Después
de 33 años de permanencia entre nostras, cuando hubo
despedido para la eternidad a las Madres Otillia y Bathilde,
sus compañeras, con quienes compartió luchas
y alegrías en la fundación de esta Provincia,
retornó a su patria dejando en cada una de nosotras
la convicción de que al Divino Salvador se le sigue
en una vida de fe y esperanza, de abnegación y pobreza,
en la vida sencilla, generosa, centrada en Dios y volcada
al servicio de los hermanos.
Partió
para Estados Unidos el 19 de Agosto de 1986. La despedimos
con tristeza y gratitud.
MODELOS EJEMPLARES
Estas
tres insignes religiosas se constituyeron en miembros vitales
de nuestra historia. Ellas asimilaron nuestro patrimonio cultural
identificándose con nuestras costumbres y valores especiales.
Se hicieron colombianas sin renunciar a su ciudadanía
norteamericana y cuando los miembros colombianos, formados
por ellas, asumieron el liderazgo de la Provincia. Ellas quisieron
quedarse definitivamente, respaldando con su actitud de obediencia
y disponibilidad, a las nuevas superioras.
Este gesto de desprendimiento y aceptación nos hizo
admirarlas y amarlas como a verdaderas madres preocupadas
solo por el porvenir de sus hijas y del bienestar de la Provincia.
FUNDACIÓN
BOGOTÁ
Las Madres
Bathilde Feder, Otilia Haeckel y la Hermana Juanita Hernández,
procedentes de Milwaukee, llegaron a Bogotá en la tarde
del 24 de Noviembre de 1940. recibidas en el aeropuerto de
Techo por el P. José Giere, SDS. Y varios amigos, fueron
hospedadas en el convento de las Madres Franciscanas de María
Auxiliadora, al sur de la ciudad en donde establecieron su
sede de desplazamiento en busca de un sitio adecuado para
la fundación.
El espíritu
misionero, la inteligencia, el dinamismo de las tres y el
coraje de la M. Bathilde no les permitieron descansar hasta
encontrar el lugar que el Señor les tenía reservado.
Fue así como al mes de llegadas ya tenían conseguida
la casa que les serviría no solo para vivir sino para
iniciar el apostolado de la enseñanza al que habían
orientado sus aspiraciones.
La anhelada
casa se halló a dos cuadras de la Parroquia del Divino
Salvador y fue adquirida por $ 70.000. No se disponía
del dinero pero la Divina Providencia se manifestó
a través de personas que ayudaron a conseguirlo. Se
contaba con el apoyo moral y económico de la Madre
Olympia, Superiora General; de la Madre Speranda Vogelsang,
Superiora de la provincia Norteamericana y de algunos amigos.
La natividad
del Divino Salvador, diciembre 25 de 1950, dentro del Año
Santo, y fiesta titular de la Congregación, fue el
día escogido para la bendición . En tal fecha
comenzó a funcionar el primer eslabón de una
cadena de acontecimientos maravillosos para las Salvatorianas
dentro del plan salvífico del Padre. Fue un día
de gozo indescriptible, de alabanza y de gratitud por el regalo
de navidad que el Señor hacía a la Congregación
en tierra extranjera.
La pobreza material era extrema. La casa aparecía grande
ante la ausencia de cualquier implemento que pudiera llenarla.
Precisamente entonces, se manifestó la caridad de amigos
que proporcionaron elementos indispensables y útiles
lo que hizo llevadera esta primera experiencia. Las Fundadoras
se encontraban plenas en el Señor, pues tal comienzo
fue verdaderamente gratificante.
El año
1951 llegó cargado de preocupaciones y problemas por
resolver ante la inminente iniciación de las labores
escolares. Había que pagar la deuda y abrir el colegio.
Era necesario adaptar la casa, conseguir muebles y dotación
indispensables para la enseñanza. Las matrículas
se programaron para le 20 de enero, entre tanto los obstáculos
se iban superando uno a uno. El día anterior a la fecha
señalada hubo un acontecimiento feliz, la llegada de
dos hermanas: Carmela Torres y Rosa Yepes procedentes de la
Provincia Norteamericana.
Éramos cinco hermanas. Teníamos profesoras!
Y con ellas fueron retornando a su patria las hermanas que
se habían formado en los Estado Unidos, hasta completar
el numero de 17 entre colombianas y extranjeras. Ya en 1955
el grupo fue de 24 hermanas contando las 7 primeras que profesaron
en Colombia.
El colegio fue mixto, inició labores con una semana
de retraso.
Contábamos con 120 alumnos matriculados para los cursos
de preescolar y primero elemental. ante tan sorpresivo hecho
tuvimos que acondicionar otro salón y la M. Bathilde,
además de todas sus responsabilidades, tomó
un curso.
Diariamente
desfilaban papás, con sus pequeños de la mano,
pidiendo cupo. Les atraía la enseñanza del inglés.
Se abrieron matrículas para el año siguiente
con el fin de poderlos despedir asegurándoles un puesto
para 1952. también 25 personas adultas se matricularon
en un curso de inglés que hubo que abrir para ellas.
El trabajo
se iba haciendo más fácil en la medida en que
llegaban los muebles para acomodar los alumnos. Pronto pudo
apreciarse alguna organización.
La sorprendente
acogida dispensada a la Comunidad hizo pensar en la idea de
construir un colegio. Se vio la posibilidad de comprar los
dos lotes contiguos al convento. Obtenido el permiso y la
ayuda económica se hizo la adquisición.
Como regalo
del cielo, en la celebración de la fiesta de la Asunción
de Nuestra Señora, llegó la siguiente carta:
IGLESIA
REINA DE TODOS LOS SANTOS
6060 North Kirkwood Avenue
Chicago 39, Illinois
Agosto
21, 1951
Querida Madre Bathilde:
Conforme a la promesa hecha a Ud. Cuando estuvo en Chicago,
hice una pequeña colecta para la misión de Bogotá
y me es placentero comunicarle que Ud. Puede contar con 1.500
dólares. La colecta fue de 1.200, pero yo pongo el
resto.
Sé
que esto será una gran ayuda en su trabajo. El que
mis feligreses sean tan generosos con la Iglesia universal
también me ha llenado de satisfacción. Tengo
el dinero listo para enviarlo. Quizás Ud. Tenga que
perder algo por la taza de cambio.
Los Dollan
estamos bien . La nueva rectoría ya está terminada
y ahora estamos en ella. La Parroquia está creciendo.
Tenemos 1.000 niños matriculados en la escuela.
Espera
que Ud. Y las hermanas estén bien. Ustedes participan
de nuestras oraciones y estamos felices de saber que contribuimos,
de alguna manera, en su labor. Confíe en nuestras oraciones
y ayuda financiera. Dios la bendiga. Rece por nosotros.
Sinceramente
en cristo,
(fdo)
Francis Dollan
P.D. La
suma es de 1.400 dólares.
En realidad Dios bendecía copiosamente nuestra obra.
La ayuda de P. Dollan y de sus dos hermanos, también
Sacerdotes se prolongó por 5 años.
El 24
de Noviembre de 1951, primer aniversario de nuestra llegada,
fue el día escogido para la bendición de la
primera piedra del edificio que serviría como colegio,
contiguo a la casa que habitábamos. El P. Federico
Braden. Salesiano, fue el arquitecto de la obra. El había
programado terminarla para comienzos del año siguiente
y cumplió su palabra entregando la primera etapa el
15 de febrero de 1952.
Ese día se abrieron las puertas a 200 alumnos matriculados
para pre-escolar y toda la primaria. De allí en adelante
cada año, se fue aumentando un curso hasta llegar,
en 1956 a 4º de bachillerato. Los curso 5º y 6º
de bachillerato tuvieron que esperar porque no había
sitio para organizarlos.
En un principio se pensó conseguir un lote para edificar
un colegio más grande pero no habiendo dinero para
ello se solucionó el problema comprando una casa adjunta,
sobre la carrera 17, llamada casa Platz por referencia a su
dueño, la cual fue comunicada por el interior al patio
de recreo. Sirvió para dormitorio de las hermanas y
se habilitaron algunos salones como aulas de clase.
Después,
por aumento del alumnado, fue necesario conseguir en arriendo
otras dos casa aledañas. Era interesante ver cómo
en el patio del colegio se organizaban en filas 13 cursos
y luego, cada uno, con su respectiva profesora, iba desfilando
por la calle, hacia las diferentes casas en donde estaban
sus aulas de clase.
Se había
batido un record inesperado, aun cuando quedaba por cumplir
lo principal, despedir a nuestras alumnas con su bachillerato
completo. Durante 5 años, ellas tuvieron que ir a terminar
sus estudios de secundaria en otros colegios. Se iban tristes
pero no había espacio para organizar los laboratorios
y salones necesarios. Era una situación que empañaba
el desempeño académico del colegio, el cual
gozaba de gran prestigio en la sociedad.
En 1956,
cuando eran Directora y Secretaria del colegio, respectivamente,
la Madre Bathilde y la Hna. Claudia Cortés, se recibió
la visita de los Delegados del Ministerio , quienes detenidamente
revisaron la organización del plantel. Al encontrar
todo en regla y un excelente cuerpo de profesores, no dudaron
en darle la aprobación para nivel de secundaria por
Resolución No. 2848 del 20 de septiembre de 1956 y
la aprobación para el nivel de primaria por Resolución
No. 2891 del 266 de septiembre de 1956. Con dichas aprobaciones
se coronó el esfuerzo y dedicación de quienes
se habían empeñado en sacar adelante esta fundación.
Desde
su inauguración, el colegio había brindado a
las alumnas un sitio de encuentro en intimidad con Jesús
Eucaristía, la Capilla. Era necesario remodelarla para
darle un ambiente más acogedor. Este trabajo se realizó
en 1957 y tomó algún tiempo. La Capilla fue
decorada artísticamente, enchapada en madera, se le
puso mejor luz y ventilación. Fue satisfactorio contar
desde entonces con un bello lugar de oración tanto
para la Comunidad como para las alumnas.
En 1960
se instalaron los laboratorios de Física y Química
y se abrió el curso 5º de bachillerato lo cual
indicaba que el año siguiente se contaría con
el 6º. Se respondía en esta forma a la insistente
petición de padres de familia y de las alumnas, de
los últimos cursos, quienes deseaban salir con su grado
de Bachiller del Colegio Divino Salvador.
En 1961
se abrió el curso 6º y se encargó de él
la Hna, Gabriela Castaño. Eran entonces Directora del
Colegio la Hna. María José Ruiz, Institutora
prestante, bajo cuya dirección se solicitó la
aprobación de los últimos cursos.
Un día
feliz y memorable para el colegio fue el 22 de septiembre
de 1961, cuando un representante del Ministerio de Educación
leyó ante el cuerpo de profesores, el acta de Aprobación
tan anhelada por todos, de la cual sacamos los siguientes
apartes:
“Fundación.
La fundadora del Colegio Divino Salvador es la Madre Bathilde
Feder, SDS., quien lo dirigió hasta 1959 con brillante
eficiencia y ejemplar dedicación . El progreso de esta
fundación Salvatoriana se debe al carácter emprendedor
de su fundadora, a sus dotes excepcionales de organización,
a sus esfuerzos perseverantes y a su habilidad de conquistar
seguidores para realizar sus iniciativas pedagógicas.
Al fundar
este Colegio Divino Salvador en Bogotá, la comunidad
tuvo como principal objetivo contribuir a la cultura nacional
fomentando la formación oral, intelectual y física
de la mujer colombiana, ajustando su espíritu a las
nuevas tendencias educativas con eminente orientación
práctica. El prestigio alcanzado por la Comunidad en
el campo de la enseñanza se manifiesta por el significativo
hecho de que en tan corto tiempo el número inicial
de 120 alumnos alcanza, en el presente año. A 520,
signo de la confianza y de la gran estima de que gozan en
la sociedad.
La actual
Rectora, Hna María José Ruiz, SDS., es una religiosa
que posee una brillante hoja de vida en el campo de la educación.
No dudamos que su preparación y gran experiencia continuarán
dando impulso a la labor educativa propia de la Congregación”.
Así
el Colegio Divino Salvador, ha llegado a la adultez y ha ingresado
con todos los honores dentro del círculo de colegios
privados de primera categoría por su nivel académico,
religioso y cultural.
Las clases de inglés y de escritura Palmer complementan
la educación de las alumnas. Entre sus actividades
descuellan desde su fundación:
Las Primeras
Comuniones, por el número de niñas y la suntuosidad
de la ceremonia, la celebración de El Mes de Mayo,
en honor de la Santísima Virgen, Madre del Salvador,
por el fervor mariano que se inculca a las alumnas, Las Misiones,
en el mes de octubre y los Grados de sus Bachilleres.
El primer
acto de graduación de Bachilleres marcó la pauta
para los siguientes grupos de graduandas. Y durante muchos
años, cuando el ser bachiller significaba un gran paso
en la formación de la mujer, esta ceremonia tuvo siempre
un toque distinguido que la hizo inolvidable.
En 1961
comienza también el traslado progresivo de los cursos
de primaria a la nueva sede en Nueva Bretaña (Suba).
Así, se ganaba espacio, ahora cuando los grados 5º
y 6º de bachillerato lo necesitaban.
En 1964.
debido a que la Hna. María José pasó
a dirigir el colegio de Nueva Bretaña en Suba, fue
nombrada como directora en Bogotá la Hna. Gabriela
Castaño quien a su vez coordinaba el curso 6º
de bachillerato, cargos que desempeñó hasta
1966 cuando, junto con la Hna. Margarita Rozo fueron enviadas
a Roma, por un año, como participantes de Primer Curso
Internacional de Formación, en la Congregación
. La Madre Bathilde se encargó de nuevo de la dirección
de los grados superiores que funcionaban en Bogotá.
En 1967,
fue nombrada Directora del plantel la Hna. Laura Rosa Hernández
y de 1968 a 1972 dirigió el Colegio la Hna. Patricia
Santos.
El traslado
de los curso superiores a Nueva Bretaña, Suba . se
terminó en 1972. Ya en 1973 todo el colegio funcionó
en su nueva sede. Sin embargo los grados pre-escolar y primero
elemental siguieron funcionando en Bogotá como también
las oficinas de Secretaría y Tesorería, las
cuales fueron ampliadas y remodeladas para prestar una mejor
atención a los padres de familia facilitándoles
el servicio ya que las gestiones en la nueva sede eran incómodas
no solo por la distancia sino porque el transporte y los caminos
eran muy deficientes.
Una vez
trasladado el colegio a Nueva Bretaña, Suba, se hicieron
varias adaptaciones como fueron: la apertura y acondicionamiento
de la terraza para lavadero y tendido de ropas; arreglo de
los salones del tercer piso para dormitorios de las hermanas:
en la Capilla se quitaron los nichos del Santuario, se igualó
el entarimado del mismo y se colocó luz fluorescente.
La casa quedó lista para albergar 20 hermanas y también
para recibir huéspedes.
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